martes, 29 de noviembre de 2011

Diagnóstico

El diagnóstico es clínico y no es necesaria la biopsia, excepto en las presentaciones atípicas. La historia clínica debe ser completa, que incluya evolución de la enfermedad, el nivel de actividad, las repigmentaciones y tratamientos previos y el impacto de la enfermedad en la calidad de vida del paciente. Son de importancia los antecedentes personales y familiares de enfermedades autoinmunes (enfermedad tiroidea, alopecia areata, artritis reumatoidea, diabetes mellitus y anemia perniciosa) ya que el vitiligo se ha relacionado con éstas.  
Algunos autores sugieren hacer seguimiento fotográfico para vigilar la evolución de la enfermedad y la respuesta al tratamiento.
El examen físico debe ser completo determinando el fototipo de piel, la distribución de las lesiones y el porcentaje del área de superficie corporal comprometida. La luz de Wood puede ser útil para definir la extensión de la enfermedad en pacientes con fototipo I y II, ya que algunas lesiones pueden pasar inadvertidas en ellos. Se recomienda evaluar la presencia de halo nevus, puesto que son 8 a 10 veces más comunes en pacientes con vitiligo, que en la población general.

Por la alta prevalencia de enfermedad tiroidea autoinmune en los pacientes con vitiligo, se recomienda evaluar la función tiroidea en estos pacientes al momento del diagnóstico (grado de recomendación D, nivel de evidencia 3) y repetirlo anualmente. Los pacientes con antecedentes personales o familiares de enfermedades autoinmunes o con cualquier signo o síntoma sugestivo de ellas, requiere un estudio adicional para estas patologías.

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